Medios locales en el estado de Tamaulipas, calificaron como el sismo político más devastador del sexenio, una reunión de emergencia celebrada a puerta cerrada en esta capital desató el pánico absoluto, con un despliegue de seguridad descomunal, asfixiante y digno de un mandatario internacional, el delegado de Bienestar de Coahuila, Américo Villarreal Santiago, arribó a Ciudad Victoria con una sola orden en la maleta, notificar el fin de la impunidad y el abandono total a la red de operadores que saquearon el presupuesto público (factureros), el encuentro, que tuvo lugar en las oficinas de Felipe Salinas y Edgar Juárez, no fue para rescatar a nadie, sino para anunciar el colapso.
