El Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ, por sus siglas en inglés), encabezado por la fiscal general Pamela Bondi, atribuyó a Trump el traslado de los 37 reos a los cuales, sostuvo, se les busca por delitos de alto impacto, entre ellos narcotráfico, narcoterrorismo; tráfico de armas, lavado de dinero y tráfico de personas y apoyo material a organizaciones terroristas extranjeras, quienes fueron puestos bajo custodia estadounidense el martes 21 de enero.
La funcionaria estadounidense calificó el traslado como “otro logro histórico de la administración Trump” en su estrategia contra los cárteles.
