El país sigue contando sus pérdidas casi dos semanas después del sismo de magnitud 7,4 que sacudió el occidente colombiano. El más reciente balance oficial, entregado este viernes, elevó a 329 el número de personas fallecidas, ocho más que en el reporte de la mañana, cuando la cifra se ubicaba en 321. El registro de desaparecidos, en cambio, mostró una leve disminución: pasó de 257 a 247 en el mismo lapso.
El movimiento telúrico, ocurrido el 10 de agosto y calificado como el más severo que ha enfrentado Colombia en los últimos veinticinco años, tuvo su epicentro en San José del Palmar, municipio del departamento de Chocó. Desde allí, la fuerza del sismo se extendió con particular dureza hacia Valle del Cauca, Risaralda, Caldas y Quindío, regiones que hoy concentran buena parte de la tragedia humana y material.
