Una tragedia de proporciones mayores golpeó este miércoles la franja fronteriza que separa a Nepal del territorio tibetano administrado por China. Crecidas repentinas arrasaron poblados enteros, derribaron puentes y dejaron sin comunicación a comunidades ubicadas en ambos lados de la línea divisoria, en lo que autoridades de la región describen como uno de los desastres naturales más severos registrados en los últimos años en la zona del Himalaya.
Hasta el momento se contabilizan 157 cuerpos recuperados únicamente en territorio nepalí, mientras que del lado chino se reportan tres fallecimientos confirmados. La cifra total de víctimas mortales ronda las 160, aunque las autoridades de ambos países advirtieron que el número podría seguir creciendo conforme avancen las labores de rescate y se logre acceder a las zonas más afectadas, muchas de ellas todavía incomunicadas.
