UAEMéx abre debate sobre el impacto de IA en la producción audiovisual

La inteligencia artificial está transformando la manera de diseñar, crear imágenes, producir cine y generar contenidos, pero su avance también abre preguntas sobre qué significa crear, quién puede atribuirse una obra y qué ocurre con los datos utilizados para alimentar estas tecnologías. Estos fueron algunos de los dilemas abordados en la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), donde especialistas analizaron los alcances de la IA en las disciplinas creativas y la producción audiovisual.

En el conversatorio “Inteligencia Artificial: ¿una amenaza real para la creatividad y la producción audiovisual?”, convocado por la Dirección General de Comunicación Social Universitaria (DGCSU), participaron Ivett Vilchis Torres, académica del Centro de Investigación Multidisciplinaria en Educación (CIME) de la UAEMéx; Gastón Pedraza Muñoz, docente universitario de apreciación y estudios sobre cine; Diego Jesús Ortega García, docente de la Licenciatura en Arte Digital, y Karina Sánchez García, docente de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales.

Uno de los principales cuestionamientos planteados en este ejercicio moderado por la integrante del equipo de la DGCSU, Daniela Sandoval Álamo, fue la capacidad de estas herramientas para generar contenidos considerados originales. Karina Sánchez García reconoció que la IA puede democratizar el acceso a recursos tecnológicos que anteriormente estaban disponibles para sectores más especializados, aunque advirtió que es necesario preguntarse qué tan novedosos son los resultados producidos por sistemas entrenados con grandes volúmenes de información preexistente.

Desde otra perspectiva, Ivett Vilchis Torres señaló que la inteligencia artificial también puede convertirse en un recurso para potenciar la creatividad. A partir de un ejemplo vinculado con los procesos de diseño de la industria automotriz, explicó que estas tecnologías permiten reducir de manera considerable el tiempo destinado a determinadas tareas, aunque la toma de decisiones, la supervisión y el análisis siguen dependiendo de las capacidades humanas.

La discusión también llegó al terreno cinematográfico. Gastón Pedraza Muñoz recordó que varias de las inquietudes que hoy genera la inteligencia artificial fueron anticipadas por la ciencia ficción y mencionó como referente 2001: Odisea del espacio, de Stanley Kubrick. A su juicio, la incorporación de estas herramientas a la producción audiovisual no puede reducirse a una cuestión tecnológica, pues también involucra dimensiones culturales, económicas y éticas, particularmente ante la posibilidad de disminuir costos y modificar las formas tradicionales de hacer cine.

En tanto, Diego Jesús Ortega García destacó que la IA está facilitando el acceso a herramientas que antes requerían conocimientos técnicos especializados, lo que representa una oportunidad para ampliar las posibilidades de creación, pero también un desafío para quienes desarrollan profesionalmente actividades relacionadas con el diseño, las artes y la producción audiovisual. Subrayó, además, que el fenómeno no se limita a las herramientas generativas de uso cotidiano, pues existen aplicaciones de inteligencia artificial en distintos ámbitos de los procesos creativos.

Uno de los riesgos señalados por las y los especialistas fue la posible homogeneización de las expresiones visuales y narrativas. El uso generalizado de sistemas entrenados con grandes cantidades de información puede producir resultados que comparten estilos, estructuras y características, por lo que consideraron indispensable desarrollar una mirada crítica frente a los contenidos generados mediante IA.

La privacidad fue otro de los puntos de preocupación. Las y los participantes llamaron la atención sobre los riesgos de proporcionar fotografías, documentos e información personal a plataformas de inteligencia artificial sin conocer con claridad cómo serán almacenados, procesados o utilizados esos datos.

A ello se suma el debate sobre la autoría. El uso de obras de escritores, fotógrafos, ilustradores, cineastas y músicos para entrenar sistemas de IA generativa plantea interrogantes sobre los derechos de quienes producen esos contenidos, especialmente cuando el material puede ser incorporado a los procesos de entrenamiento sin un consentimiento explícito.

Más que plantear una oposición entre creatividad humana e inteligencia artificial, las intervenciones apuntaron hacia la necesidad de aprender a utilizar estas tecnologías de manera responsable. Las y los panelistas coincidieron en que su aprovechamiento demanda formación, supervisión y pensamiento crítico, particularmente en un momento en que su incorporación avanza con rapidez en prácticamente todos los ámbitos de la producción de contenidos.

En este escenario, señalaron, las universidades tienen el reto de actualizar sus procesos de formación para que estudiantes y docentes conozcan las posibilidades de la inteligencia artificial, pero también sus límites, implicaciones y riesgos, sin dejar de fortalecer las capacidades humanas que hacen posible la creación.

El diálogo, al que asistió la titular de la Dirección General de Comunicación Social Universitaria, María Fernanda Valdés Figueroa, incluyó la participación de estudiantes, quienes plantearon inquietudes sobre el impacto de la IA en su futuro profesional y en áreas como el diseño gráfico. Sus intervenciones ampliaron la discusión y permitieron contrastar las perspectivas de especialistas con las preguntas que esta transformación tecnológica ya genera entre quienes se están formando para incorporarse a las industrias creativas.

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