* Mario Delgado encabeza una política educativa que deberá explicar por qué millones de jóvenes están aprendiendo cada vez menos……
Por Karina A. Rocha Priego
Los resultados de PISA 2025 representan uno de los golpes más severos contra el discurso educativo del Gobierno Federal, mientras desde la Secretaría de Educación Pública se habla de transformación, inclusión, becas, bienestar y avances históricos, las cifras revelan algo mucho más difícil de maquillar, México obtuvo apenas 388 puntos en matemáticas, 408 en lectura y 414 en ciencias, frente a promedios de la OCDE de 463, 461 y 482, respectivamente, pero detrás de esos números existe una realidad todavía más grave, siete de cada 10 adolescentes mexicanos no alcanzan siquiera el nivel básico en matemáticas y aproximadamente la mitad tampoco lo consigue en lectura y ciencias.
Mario Delgado frente al fracaso
Mario Delgado llegó a la SEP con un enorme aparato político detrás, pero ahora enfrenta una responsabilidad que no puede resolverse con propaganda, discursos partidistas ni programas sociales, porque dirigir la educación nacional significa garantizar que los niños aprendan, comprendan, razonen y desarrollen herramientas para competir, no solamente administrar becas, repartir libros o presumir estadísticas de cobertura.
PISA 2025 tampoco permite afirmar que Delgado sea “personalmente” responsable de un deterioro construido durante años, pero sí coloca bajo su responsabilidad política lo que ocurra a partir de ahora, porque conoce el diagnóstico y ya no existe pretexto para ignorarlo.
El secretario tiene enfrente un sistema donde solamente tres de cada 10 jóvenes alcanzan competencias mínimas en matemáticas, donde apenas 0.5 por ciento logra niveles elevados en alguna de las principales áreas evaluadas y donde las escuelas continúan reportando carencias materiales, infraestructura deficiente y falta de personal.
La ignorancia también sirve al poder
Durante años se ha acusado a los gobiernos mexicanos de preferir ciudadanos dependientes antes que ciudadanos críticos, PISA no demuestra que exista una estrategia deliberada para mantener ignorante a la población, pero los resultados alimentan inevitablemente esa discusión, porque mientras miles de millones de pesos se destinan a programas que generan rentabilidad política inmediata, México continúa acumulando generaciones con enormes deficiencias educativas.
Un ciudadano educado cuestiona, compara, investiga, exige resultados y difícilmente acepta cualquier discurso sin confrontarlo con la realidad y eso, no le gusta ni le conviene a la 4T, por eso resulta legítimo preguntar qué lugar ocupa verdaderamente la educación dentro de las prioridades nacionales.
El Gobierno Federal apostó fuertemente por transferencias económicas y programas de bienestar, pero los resultados educativos obligan a preguntar dónde quedó la misma urgencia para recuperar matemáticas, lectura, ciencias, formación docente, infraestructura y evaluación.
Dos décadas perdidas
La dimensión del retroceso resulta demoledora, México consiguió 419 puntos en matemáticas en 2009 y ahora registra 388, una pérdida de 31 puntos que devuelve al país prácticamente a niveles de hace más de veinte años, en lectura pasó de 425 puntos en 2009 a 408 en 2025.
Más grave todavía es observar la excelencia prácticamente desaparecer, apenas 0.1 por ciento alcanza los niveles superiores en matemáticas, 0.2 por ciento en ciencias y 0.3 por ciento en lectura.
Mientras otras naciones preparan generaciones para inteligencia artificial, robótica, ingeniería, programación y desarrollo científico, México continúa discutiendo cómo conseguir que millones de adolescentes entiendan operaciones matemáticas y textos básicos.
Ese rezago tendrá factura, menor productividad, empleos peor remunerados, dependencia tecnológica y menor competitividad.
La nueva escuela mexicana, bajo sospecha
También llegó la hora de someter a evaluación rigurosa a la Nueva Escuela Mexicana, no sería serio responsabilizarla exclusivamente de PISA 2025, porque los jóvenes examinados cursaron buena parte de su trayectoria bajo programas anteriores y atravesaron la pandemia, pero resulta inaceptable utilizar eternamente esa circunstancia para evitar evaluar las decisiones actuales.
No bastan consignas, nuevos libros, cambios curriculares ni discursos sobre humanismo, necesitamos saber si los niños pueden leer y comprender, resolver problemas matemáticos, desarrollar pensamiento científico y competir académicamente con estudiantes de otros países.
Becas no significan aprendizaje
Ahí se encuentra probablemente la contradicción más incómoda para la SEP, semanas antes de conocerse estos resultados se hablaba de un ciclo escolar exitoso y de avances históricos, destacando becas, infraestructura, cobertura y programas sociales.
Pero PISA mide otra cosa, mide aprendizaje y, precisamente ahí, México vuelve a reprobar.
Entregar una beca puede ayudar a evitar que un estudiante abandone la escuela y constituye una herramienta social importante, pero mantener a un joven dentro de un salón donde no aprende lo suficiente solamente transforma un problema de exclusión en otro de simulación educativa.
Los estudiantes no son el problema
Incluso PISA destruye otra posible excusa, los jóvenes mexicanos muestran disposición para aprender, más de ocho de cada 10 aseguran disfrutar adquirir nuevos conocimientos y una proporción similar siente curiosidad por entender cómo funcionan las cosas.
Entonces la pregunta resulta inevitable, si los estudiantes quieren aprender, ¿por qué el sistema no consigue enseñarles?, pregunta que deberán responder Mario Delgado y Claudia Sheinbaum.
Porque un gobierno puede cambiar programas, desaparecer evaluaciones, modificar planes educativos, repartir becas y construir una narrativa política alrededor de la educación, pero existe algo que ninguna conferencia de prensa puede modificar, un estudiante sabe o no sabe.
México está llegando peligrosamente a un punto donde la pobreza educativa puede convertirse en una forma permanente de dependencia.
Quizá ningún documento pruebe que el Gobierno apostó deliberadamente (?) por la ignorancia del pueblo mexicano, pero PISA 2025 demuestra algo igualmente preocupante, después de años de transformación prometida, tenemos millones de jóvenes incapaces de alcanzar conocimientos elementales.
Cuando un gobierno conoce esa realidad, mantiene el rumbo y pretende responder con propaganda, la ignorancia deja de ser solamente un fracaso educativo, se convierte en responsabilidad política.
