Una celebración de Día de Muertos organizada por el embajador de México en Italia, Genaro Lozano, desató malestar entre los asistentes y críticas por la forma en que se llevó a cabo.
El festejo se realizó ayer en una zona de la periferia de Roma, considerada de alto riesgo, lejos de los espacios que suelen usarse para este tipo de actos diplomáticos. A diferencia de lo habitual en las conmemoraciones culturales de las representaciones oficiales, a los invitados se les cobró la entrada, así como las bebidas y los alimentos.
La velada incluyó un performance a cargo de personas trans, que formó parte del programa artístico. Según se relató, varios de los presentes, tanto mexicanos como extranjeros, no quedaron conformes con el desarrollo de la reunión y optaron por retirarse antes de que concluyera.
El episodio abrió el debate sobre el uso de la imagen de la representación diplomática en una de las tradiciones más emblemáticas de México.
