Estados Unidos dio un paso decisivo en su política hacia Venezuela al levantar sanciones clave contra el sistema bancario estatal, en una medida que marca el inicio de una nueva etapa económica para el país sudamericano. La decisión, anunciada por el Departamento del Tesoro, autoriza nuevamente operaciones financieras con el Banco Central de Venezuela y otras tres instituciones públicas.
La disposición permite reactivar servicios esenciales como transferencias internacionales, apertura de cuentas, otorgamiento de créditos, manejo de remesas y transacciones en divisas. Se trata de funciones básicas dentro del sistema financiero global que habían permanecido restringidas durante años, afectando tanto al Estado como a empresas y ciudadanos.
