Una tormenta eléctrica de gran fuerza sorprendió a la capital del país y dejó una escena poco común: un microsismo que se percibió en la zona de Mixcoac poco después de que un potente rayo cayera en el centro de la Ciudad de México.
El movimiento telúrico ocurrió mientras una lluvia intensa azotaba la urbe, lo que generó inquietud entre quienes se encontraban en la zona. La coincidencia entre la descarga atmosférica y la vibración llamó la atención de los habitantes en una ciudad acostumbrada a convivir con temblores.
Aunque se trató de un evento de baja intensidad, el episodio recordó la sensibilidad del suelo sobre el que se asienta la capital, donde incluso los movimientos menores suelen sentirse con claridad.
Por ahora, el hecho se conoce como la suma de dos fenómenos naturales de origen distinto, ocurridos en un lapso breve y bajo condiciones climáticas adversas.
