A solo semanas de que venza el plazo para vincular todos los números móviles con datos personales y biométricos, una investigación de un medio de comunicación documentó que en calles del Centro Histórico de Ciudad de México ya se venden chips telefónicos registrados a nombre de otras personas.
De esta forma, el nuevo registro obligatorio de líneas celulares en México ya encontró su primera gran grieta.
El hallazgo exhibe un problema que especialistas y organizaciones civiles habían advertido desde el inicio del padrón: el riesgo de robo de identidad, filtraciones y uso indebido de datos personales en un sistema que busca eliminar el anonimato telefónico en el país.
