Venezuela atraviesa una de las peores tragedias naturales de su historia contemporánea. Dos terremotos de magnitud 7.2 y 7.5, registrados con apenas segundos de diferencia, provocaron una devastación sin precedentes en el norte del país, donde el número oficial de víctimas ascendió a 920 personas fallecidas, 3 mil 360 heridas y al menos 172 permanecen desaparecidas o atrapadas entre toneladas de concreto y acero.
Las autoridades mantienen un operativo permanente en las zonas más afectadas, mientras miles de rescatistas nacionales e internacionales trabajan sin descanso para localizar sobrevivientes. Conforme transcurren las horas, las posibilidades de encontrar personas con vida disminuyen, aunque los equipos especializados continúan explorando edificios colapsados con apoyo de maquinaria pesada, binomios caninos y tecnología para detectar señales bajo los escombros.
