Miles de estudiantes y docentes marcharon por las calles de Atenas para exigir alojamiento asequible para quienes cursan estudios y una inversión pública mayor en educación. La protesta no se concentró en la capital: hubo movilizaciones parecidas en Tesalónica, al norte, y en Patras, el puerto del occidente griego.
Detrás de las marchas hay un cúmulo de agravios: el aumento del costo de vida, el alza en los combustibles, el mal estado de los planteles y la escasez de vivienda a precios razonables para el estudiantado. Que maestros y alumnos salgan juntos indica que el reclamo va más allá del bolsillo estudiantil y alcanza el lugar que ocupa la educación pública en el gasto del Estado.
