Una nueva fase de hostilidades sacudió este miércoles la región del golfo Pérsico luego de que las fuerzas militares de Estados Unidos ejecutaran una operación de bombardeos de hora y media de duración contra instalaciones estratégicas de Irán. El operativo, confirmado por el Comando Central estadounidense, tuvo como blanco infraestructura vinculada a la capacidad iraní de amenazar el tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz, corredor por el que fluye alrededor de una cuarta parte del petróleo que se comercia a nivel mundial.
Según el reporte castrense, los aviones estadounidenses utilizaron armamento de alta precisión para golpear baterías de defensa costera, así como instalaciones de almacenamiento y rampas de lanzamiento de misiles de crucero emplazadas en la isla de Gran Tunb, un punto estratégico dentro del golfo Pérsico. Desde el Pentágono se afirmó que estos bombardeos redujeron todavía más el margen de maniobra de Teherán para hostigar buques comerciales que navegan por la zona.
