Al otro lado de la frontera, cientos de miles de personas volvieron a marchar contra el alto costo de la vida. El gobierno francés calculó 320 mil asistentes, 70 mil de ellos en París, mientras que la coalición sindical juvenil habló de casi medio millón, con 200 mil en la capital.
A seis meses de las presidenciales, y con llamados en redes a la “revolución” y la “insurrección”, se desplegaron 70 mil agentes. Al caer la tarde se registraron desórdenes en distintas ciudades, y las autoridades temían acciones espontáneas durante la noche de Halloween.
