La tensión entre las dos Coreas vuelve a colocar a la frontera común en el centro de las preocupaciones militares. Entre denuncias por explosiones, nuevas fortificaciones y amenazas de reactivar la propaganda, Kim Jong Un ordenó fortalecer la preparación del Ejército norcoreano y convertir sus unidades en una fuerza de élite.
Durante la tercera Conferencia de Comandantes de Compañía del Ejército Popular de Corea, el dirigente planteó que la modernización debe avanzar simultáneamente en todos los niveles. Su exigencia combina entrenamiento, dominio técnico, disciplina y lealtad ideológica, elementos que considera indispensables para elevar la capacidad de combate de sus tropas.
