La victoria de Laura Fernández en las elecciones presidenciales de Costa Rica consolida la continuidad de la gestión del actual mandatario Rodrigo Chaves. Diversos sectores de la oposición han advertido que la llegada de una figura oficialista al poder podría derivar en un “camino autoritario”, preocupación alimentada por los recurrentes enfrentamientos de Chaves con los otros poderes del Estado, como el Congreso, el Poder Judicial, el Tribunal Supremo de Elecciones y medios críticos.
