La aparición de casi 30 tiburones juveniles muertos en Sea Isle City, Nueva Jersey, el 12 de agosto de 2026, movilizó a autoridades ambientales, científicos y residentes, al tratarse de un suceso poco común en esa franja del Atlántico. El hallazgo, que involucró ejemplares de la especie spiny dogfish, levantó inquietudes sobre el estado de la fauna marina y la interacción entre actividades humanas y vida silvestre. Según reportes de USA Today, respaldados por medios como ABC News y Asbury Park Press, el hecho fue reportado por una residente local durante una caminata matutina por la playa. Diversas agencias estatales, entre ellas el Departamento de Protección Ambiental de Nueva Jersey (DEP) y la División de Pesca y Vida Silvestre, analizaron el caso y descartaron la presencia de contaminantes o toxinas. Las instituciones apuntaron a factores naturales, como movimientos de marea, o a la captura accidental en faenas pesqueras, como las causas más probables.
