Una verdadera marea humana irrumpió ayer domingo en Kilamba, cerca de la capital angoleña, Luanda, para una misa gigante al aire libre del papa León XIV, en el segundo día de su visita a este país marcado por fuertes desigualdades económicas y sociales, tras su llegada a Angola, tercera etapa de una gira africana de 11 días, el sumo pontífice fustigó los “sufrimientos” y las “catástrofes sociales y medioambientales” generadas por la “lógica de explotación” de los recursos del país, rico en petróleo y minerales, fue una intervención que puso de manifiesto el estilo más firme que ha adoptado el papa desde el inicio de su gira, pocos días después de haber sido duramente criticado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
