Donald Trump encontró otra vez en Claudia Sheinbaum un motivo para arrancar risas entre sus seguidores. El presidente de Estados Unidos aprovechó un acto de campaña del Partido Republicano en Carolina del Sur, realizado este miércoles, para expresar su desconcierto por el camino que llevó a la mandataria mexicana de las clases de ballet a la titularidad del Ejecutivo federal.
“No sé cómo diablos pasó de ser bailarina a presidenta de México”, lanzó ante los asistentes, y de inmediato se preguntó cómo pudo ocurrir algo así. Acto seguido la describió como una mujer hermosa, un adjetivo que ha repetido en otras apariciones.
La ocurrencia surgió dentro de una anécdota que el republicano ya domina de memoria: su decisión de 2025 de emplear el nombre Golfo de América en la nomenclatura interna de su país. Según su versión, Sheinbaum le llamó por teléfono para pedirle que le dijera que se trataba de una broma, y él le contestó que no. Para dar más gracia al relato, intentó imitar el tono de la presidenta, de quien dijo que tiene una voz preciosa.
No es la primera vez. En mayo, durante una cena en West Palm Beach, Florida, ya había mencionado el pasado dancístico de la gobernante, había elogiado su voz y la había parodiado con un español forzado. La insistencia en la fórmula apunta más a un recurso de discurso que a un desliz espontáneo.
La realidad es menos novelesca. La propia Sheinbaum ha explicado que de niña practicó ballet durante años, pero que al llegar a la Facultad de Ciencias de la UNAM debió elegir entre la danza y la física, y se decantó por la segunda. Después se inclinó por el remo. Nunca fue bailarina profesional, de modo que no existió el salto de oficio que Trump da a entender. Su trayectoria posterior la llevó a encabezar el Gobierno de la Ciudad de México y, en 2024, a convertirse en la primera mujer presidenta del país.
El comentario llega a pocos días de las elecciones legislativas estadounidenses del 3 de noviembre. En ese tipo de actos, el mandatario suele combinar asuntos de política exterior con observaciones personales, y México aparece con frecuencia en su repertorio.
Hasta el momento no hay una respuesta de la presidenta ni de la cancillería. Sheinbaum acostumbra abordar estos temas en su conferencia matutina, por lo que no se descarta que se pronuncie en las próximas horas.
Más allá del tono, el episodio revela una manera de aludir a una jefa de Estado que pone el foco en su apariencia, su voz y su juventud, y no en sus decisiones de gobierno. Entre tanto, la relación bilateral, atravesada por la seguridad, el comercio y la migración, sigue su curso.
