La reciente visita del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a Pekín, y su encuentro con el mandatario chino Xi Jinping, marcaron un nuevo capítulo en la compleja relación entre ambas potencias, con implicaciones directas en seguridad, comercio y geopolítica global.
Taiwán, el punto más sensible
Uno de los temas centrales del encuentro fue Taiwán, considerado por Pekín como una provincia rebelde, pero gobernado de forma autónoma. Durante la reunión, Xi Jinping reiteró que este asunto representa la línea roja más importante en la relación bilateral.
El gobierno taiwanés, encabezado en política exterior por Lin Chia-lung, agradeció el respaldo de Washington tras las declaraciones del secretario de Estado Marco Rubio, quien reafirmó que la política estadounidense hacia la isla no ha cambiado.
Sin embargo, la creciente actividad militar del Ejército Popular de Liberación en el estrecho ha elevado las alertas. Incursiones aéreas y maniobras navales constantes reflejan un endurecimiento de la postura china, aumentando el riesgo de un incidente.
