El presidente de China, Xi Jinping, aterrizó este miércoles en la Base Conjunta Andrews, en las afueras de Washington. Ahí lo esperaba Donald Trump, quien rompió con la costumbre de recibir a los mandatarios extranjeros en la Casa Blanca. Es la primera visita de Estado de un líder chino a Estados Unidos desde la que el propio Xi realizó en septiembre de 2015, durante el gobierno de Barack Obama.
Alfombra roja y bombarderos
Al pie de la escalerilla del avión se desplegó una alfombra roja de unos 30 metros. Xi y su esposa, Peng Liyuan, descendieron y saludaron de mano a Trump y a la primera dama, Melania Trump. La ceremonia incluyó una guardia de honor, pelotones de cada rama militar, niñas y niños con flores y el sobrevuelo de dos bombarderos B-1.
Melania Trump explicó que su esposo decidió acudir personalmente porque mantiene una buena relación con Xi y porque, dijo, el visitante debe ser recibido con el mayor respeto. El gesto es también una devolución de cortesías: en mayo, en Pekín, Xi no fue al aeropuerto y envió al vicepresidente Han Zheng, aunque el gobierno chino montó un despliegue ceremonial de gran escala.
