A cuatro años del inicio de la invasión rusa a Ucrania, el presidente Volodímir Zelenski lanzó una de sus advertencias más severas contra el Kremlin: aseguró que Vladímir Putin ya ha puesto en marcha una Tercera Guerra Mundial y sostuvo que la única manera de frenar la escalada es mediante una presión militar y económica sostenida que obligue a Moscú a retirarse del territorio ucraniano.
El mandatario ucraniano planteó que el conflicto dejó de ser un asunto estrictamente regional y se convirtió en una confrontación con implicaciones globales, a su juicio, el proyecto del Kremlin no se limita a ocupar territorios, sino que busca imponer un modelo político y social distinto al que las naciones europeas han elegido, “la cuestión es cuánto más podrá avanzar y cómo se le detiene”, resumió, al insistir en que el desenlace no sólo marcará el futuro de Ucrania, sino el equilibrio de seguridad en el continente.
