La presidenta Claudia Sheinbaum admitió este martes que la relación entre México y Estados Unidos transcurría con una coordinación “histórica, nunca antes vista” hasta que el denominado caso CIA en Chihuahua irrumpió como un parteaguas en el vínculo bilateral, derivando en una crisis diplomática que puso a prueba los límites de la soberanía nacional.
Una colaboración que marchaba bien
Durante su segunda Rendición de Cuentas, Sheinbaum describió cómo, desde el arranque de la administración Trump, ambos gobiernos buscaron de inmediato canales de entendimiento para coordinar acciones contra el narcotráfico y la migración irregular.
