Durante años advertimos lo que hoy comienza a ser evidente para millones de mexicanos: ningún movimiento político puede sobrevivir indefinidamente cuando se aleja de sus principios fundacionales y rompe los vínculos con quienes le dieron origen. Hace más de cinco años, quienes integramos las Bases de morena levantamos la voz para señalar que el partido estaba tomando un rumbo equivocado. Lo hicimos de manera pública, organizada y sustentada en los principios y estatutos que dieron vida al Movimiento de Regeneración Nacional (morena). Nuestra exigencia era sencilla: respeto a la militancia, democracia interna y congruencia con los ideales que inspiraron la lucha por la transformación de México. Sin embargo, en lugar de abrir espacios de diálogo, la dirigencia optó por ignorar, excluir y marginar a quienes durante años construimos el movimiento desde abajo, recorriendo calles, colonias, comunidades y municipios cuando morena aún no era gobierno y enfrentaba enormes desafíos políticos.
