La realidad económica de México presenta una paradoja preocupante: salir de la pobreza no garantiza, de ninguna manera, alcanzar la estabilidad o el bienestar social.
Según los datos más recientes del Semáforo de Movilidad Social del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY), la transición hacia fuera de la pobreza laboral ocurre, en su gran mayoría, dentro de los márgenes de la precariedad.
Gonzalo Hernández Licona, Director del Observatorio Social del CEEY, advierte que el 78% de las personas que lograron superar el umbral de pobreza laboral lo hicieron integrándose al sector informal, una condición que los deja sin acceso a seguridad social, ahorro para el retiro o protección ante emergencias.
