El desplazamiento forzado interno en México afecta a miles de personas que abandonan sus hogares para huir de la violencia, el crimen organizado y la persecución.
En los primeros seis meses del año, aproximadamente 600 personas fueron desplazadas en Chihuahua, 30 en Chiapas, más de 800 en Guerrero, más de 600 en Michoacán y al menos mil en Sinaloa.
