El Instituto Mexicano del Petróleo (IMP) admitió que sus resultados netos y su flujo de efectivo han experimentado una «disminución constante» en los últimos años.
Por ello, implementará una estricta reingeniería financiera y operativa para el periodo 2026-2030.
El plan busca revertir la tendencia negativa mediante una férrea política de austeridad, el control de costos operativos y la diversificación de sus ingresos, los cuales dependen de Petróleos Mexicanos (Pemex).
