El Mundial de Fútbol, torneo proyectado desde hace ocho años, tiempo más que suficiente para haber posicionado a México en un nivel de excelencia. Sin embargo, la falta de planeación, la improvisación y la corrupción se han convertido en el sello distintivo de la organización del Mundial en México.
La falta de confianza en México puede convertirse en el mayor obstáculo para salir adelante. De no revertirse, el próximo año podría traer una crisis más profunda, impulsada por la imagen que el mundo se lleve de este Mundial, señalan expertos.
