Por ROBERTO MELENDEZ S.
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Seguramente sin el menor de los temores al Todo Poderoso, delincuentes de toda laya cometen mensualmente más de un centenar de robos y asaltos a templos en el país, apoderándose de imágenes, alcancías, arte sacro, equipo de cómputo y otros objetos religiosos, todo ello con un valor económico de cientos de miles de pesos. También se tiene conocimiento de atracos a creyentes y la incursión de malandrines durante actos religiosos.
De acuerdo con el Centro Católico Multimedial, semanalmente se cometen al menos 26 atracos a parroquias y templos católicos, siendo el robo de arte sacro el principal objetivo de los sacrílegos, quienes por lo general son jóvenes que incursionan en las sacristías para apoderarse de dinero en efectivo y objetos de valor.
