Los drones comercilaes se han convertido en una nueva herramienta del crimen organizado en la frontera entre México y Estados Unidos, donde grupos delictivos los utilizan para vigilar movimientos de autoridades y facilitar actividades relacionadas con el tráfico de drogas y personas.
Ante esta amenaza, ambos países pusieron en marcha la operación binacional antidrones “Águila Alts” en la franja de Tijuana, Baja California, y San Diego, California, con equipos especializados para detectar e inhabilitar aeronaves no tripuladas utilizadas con fines criminales.
