La dirigencia nacional de Morena salió al paso de los señalamientos formulados desde Estados Unidos contra Andy López Beltrán y la gobernadora Marina del Pilar, y afirmó que el partido no funciona como escudo de ninguno de sus integrantes.
La líder del movimiento fue enfática al plantear que la organización no ampara a nadie y que su compromiso es con la legalidad. Sin embargo, marcó una línea clara frente a los planteamientos del país vecino: las imputaciones que provengan de autoridades extranjeras no pueden ser el criterio que determine las decisiones ni el rumbo político de Morena.
Con esta postura, el partido busca contener el impacto de las acusaciones sin cerrar la puerta a que los casos sigan su curso. Al mismo tiempo, defiende su margen de autonomía y rechaza que Washington marque la pauta en la vida interna del movimiento.
