Más de 90 organizaciones de los estados de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas integraron el frente “Noreste sin fracking” mediante el cual denunciaron que se ha generado desinformación sobre el tema y afirman que “es una amenaza directa para el agua, el aire y la salud pública”.
En el pronunciamiento emitido se precisa y se exige que los gobernadores de dichos estados eviten esa práctica que no solamente usa millones de litros de agua, sino que también deja contaminación en la zona explotada y aseguran que en México cada pozo puede requerir entre 8 a 80 millones de agua y menos de la mitad regresa a la superficie mezclada con compuestos tóxicos y el resto queda en subsuelo como residuo peligroso.
