En México hay más de 133 mil personas desaparecidas, de acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, este fenómeno golpea a miles de familias e imprime heridas profundas en la vida personal y social de quienes buscan a sus seres queridos, históricamente, el protagonismo en la búsqueda ha recaído en las mujeres, principalmente en las madres, sin embargo, también hay padres, hermanos, hijos y abuelos que enfrentan la desaparición de un ser amado y se involucran en la ardua tarea de buscarlos.
Para los hombres, este camino está marcado por el mandato de aparentar entereza, hacerse “el fuerte” y enfrentar en silencio el dolor y los estragos de la ausencia.
