Si el gobierno de Claudia Sheinbaum persiste en suministrar hidrocarburos a la isla desafiando la estrategia de Washington, la respuesta estadounidense podría trascender los aranceles y golpear directamente el flujo logístico en la frontera norte.
El analista y asesor energético Ramsés Pech, indicó que el riesgo más inmediato y dañino para la economía nacional no es solo la imposición de gravámenes, sino el uso de la infraestructura fronteriza como una herramienta de presión política.
