Tras una fuerte movilización de autoridades federales en la comunidad de La Purísima, municipio de Guadalupe Victoria, la FGR cumplimentó una orden de investigación en un enorme predio que ya estaba bajo resguardo del Ejército Mexicano. El lugar, de más de mil 500 hectáreas, fue localizado por “Los Acorazados” durante un operativo. Al ingresar las autoridades federales, aseguraron armas de fuego de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas, equipo táctico, vehículos de alto valor y, lo más grave, dos patrullas de la Policía Estatal con reporte de robo. Porque mientras las fuerzas federales siguen golpeando estructuras ligadas a “Los Cabrera”, el gobierno estatal parece no ver, no escuchar y no saber nada. Pero cuando en una finca criminal aparecen patrullas oficiales robadas, armas, vehículos y equipo táctico, ya no se trata de una simple omisión: huele a protección, complicidad y narcopolítica.
