El desmantelamiento del Seguro Popular para dar paso al Insabi, y posteriormente al IMSS-Bienestar, ha dejado a millones de mexicanos en la desprotección, obligándolos a cubrir de su propio bolsillo servicios que deberían ser gratuitos.
Entre 2018 y 2024, el gasto de bolsillo en salud aumentó un 41.4% a nivel general, pero en las familias de menores ingresos este incremento fue del 83%.
El rubro de los medicamentos es particularmente crítico: a pesar de los diversos intentos por centralizar las compras consolidadas, el gasto en medicinas se elevó más del doble (116%) en el último sexenio.
