México ha encontrado en las exenciones, deducciones, condonaciones y estímulos fiscales dirigidos, una forma alterna de incentivar el crecimiento y la inversión; cuestión que en su mayoría ha beneficiado a los hogares con mayores ingresos y a las grandes empresas.
Así lo detectó Oxfam México en su análisis “¿Incentivos para quien? Renuncias recaudatorias que subsidian a los más ricos”, en donde se expuso que las arcas públicas dejaron de recaudar 1.58 billones de pesos en 2025 gracias a tales concesiones.
