Por Karina A. Rocha Priego
Del discurso de cambio al lujo del poder
Ahora sí, ya basta de tantas mentiras, tantos “golpes de pecho”, tantos insultos contra los habitantes del Estado de México. Morena, desde el inicio de sus gestiones en el poder gubernamental, se ha dado a la tarea de manifestar su intención de cambio, de ayuda a los que menos tienen, de combatir el abuso de poder, la corrupción y de ser diferentes a sus antecesores, a los políticos de otros partidos políticos y, la realidad, es que “los morenos” nos solo pueden ser iguales ¡sino peores!.
La mayoría de los servidores públicos en el poder, ni siquiera ¡son políticos!, son oportunistas que tuvieron la suerte de conocer “a alguien de Morena”, pegándoseles como rémoras. Otros, pertenecían a distinto partido político y, con tal de no quedarse sin chamba, decidieron “vender su ideología, su moralidad, su nombre” a quienes hoy están en el poder, y los más, puede que hayan trabajado al servicio de algún político en funciones –hoy convertidos en Morena- como choferes, jardineros, mucamas, hasta “nanas” que, por la confianza, se prestarían a todo lo que les ordenaran, con tal de tener un trabajo “mejor remunerado” y ¡vaya que se han servido con la cuchara grande!.
A dos años ocho meses de la llegada de Delfina Gómez Álvarez al gobierno del Estado de México, desde el más cercano colaborador, hasta el más humilde de sus empleados, hoy visten ropa de marca, zapatos de marca; viven en los más prestigiados Fraccionamientos de la entidad mexiquense cuando, seguramente ¡salieron de una choza de cartón y piso de tierra!. Portan relojes de oro ediciones especiales, y corbatas de seda –que continúan aprendiendo a atarse- y, lo peor de todo, es que hay que llamarles “si señor, no señor” para que se sientan aún más importantes.
Esos que viajaban a pie, metro o trolebús, hoy vuelan a Europa cada quince días, en primera clase –no digo a Estados Unidos porque la mayoría ni a visa llegan o se les fue revocada por algún delito-, gastan billetes de mil pesos o ¡dolares!, pues es la novedad. Así sea el “más humilde gatete” con un cargo público.
Narcopolítica y dinero bajo sospecha
Pero en muchas circunstancias, ha quedado claro que, estos “servidores públicos de bim bim”, han tenido algún “encuentro cercano” con células del narcotráfico, ante quienes se han rendido y hacen favores a cambio de silencio, protección, y muchos millones de dólares de intercambio, aunque se ofenden cuando les llaman “narco gobierno”.
De ahí que el “lavado de dinero”, por ejemplo, está a la orden del día en el Estado de México.
Los del poder, que no son profesionales ni profesionistas para ejercer cargos públicos, han aprendido, sí, pero a “liarse” con los criminales pues, de otra forma, no podemos entender cómo, de la noche a la mañana, se edifiquen grandes fraccionamientos, no de interés social, sino de primer nivel.
Que en los fraccionamientos ya existentes, de renombre, hoy tiren una casa y en menos de tres meses haya en ese mismo espacio ¡una gran mansión!, ocupada por gente que en la vida se le había visto en esos lugares y que conste, no es menospreciar que unos de “tan trabajadores” (sic) logren llegar tan alto, no, pero sabemos que muchas de esas personas, no es que “hayan trabajado”, simple y sencillamente “cayeron en blandito” y se están llenando de recursos “mal habidos” porque “llegaron a combatir la corrupción” o, mejor dicho, llegaron a “administrar la corrupción” a su favor, como en su momento los peñistas, delmacistas, eruvielistas sí, pero éstos ¡corregidos y aumentados!.
Ahora, repito, compran propiedades a costos medios, altos o muy altos para edificar palacetes donde sus mesas y sillas de jardín pueden seguir siendo de “corona o carta blanca” para no perder la costumbre y ¿hablan de rectitud, de no corrupción, de no mentir, no robar y no traicionar?.
El temor a la caída del poder
Por supuesto y, según se dice, éste puede ser el último periodo para decenas de servidores públicos morenistas ya que, la situación que se vive actualmente entre México y Estados Unidos, podría terminar en un acto de derrocamiento del poder, ante el evidente proteccionismo del Gobierno Federal sobre los cárteles de la droga que operan en México o, mejor dicho, “que mueven literalmente a México” con la venia del más alto poder político de este país, hecho que se ha dado a la tarea el gobierno de Donald Trump de destruir pues, según discurso simulado “afecta a su nación directamente”.
De ser así, queridos lectores, estamos ciertos que iniciará una “cruzada al vapor” para extraer de las arcas del pueblo lo más que se pueda de recursos económicos por aquellos que se “sienten con el derecho” de convertirse en millonarios de la noche a la mañana, aunque no sepan leer, aunque no sepan escribir., aunque se “manejen bajo los “usos y costumbres” y no bajo las leyes inscritas en la Constitución Política de México o de cada Estado, pues luego de vivir inundados de resentimiento contra los ricos, los poderosos, ahora ellos querrán ocupar esos espacios y lo harán a cómo de lugar y ¿quién les va a decir que no? si, al final, ellos tienen aún los hilos del poder entre sus dedos aunque, no sabemos por cuánto tiempo.
