Un mes después del devastador doble sismo que azotó a Venezuela —el más severo registrado en el país en más de cien años—, las labores de rescate han dado paso a una tarea distinta: la recuperación de cuerpos entre los escombros. Mientras los equipos internacionales abandonan el territorio, son los propios familiares y voluntarios quienes continúan removiendo toneladas de concreto, muchas veces con herramientas rudimentarias o simplemente con las manos.
Maikol Morales es uno de ellos. Cada día regresa al edificio donde vivía junto a los suyos, hoy convertido en un cúmulo de escombros en La Guaira, la entidad costera más afectada por la catástrofe. Ya logró rescatar el cuerpo de su madre. Ahora concentra sus esfuerzos en localizar a su padre, su hermana y sus sobrinos, convencido de que todos permanecen bajo los restos de la estructura que fue su hogar.
