La economía mundial enfrenta un nuevo obstáculo en su proceso de recuperación. La escalada del conflicto con Irán ha comenzado a impactar de forma directa en las expectativas económicas internacionales, provocando un ajuste a la baja en los pronósticos de crecimiento para los próximos años.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) redujo su previsión de expansión global a 3.1% para 2026, una cifra menor al 3.3% estimado a inicios de año. Este recorte no solo refleja el deterioro del entorno económico, sino también una tendencia de desaceleración respecto al crecimiento previsto de 3.4% para 2025.
