El régimen de Irán elevó drásticamente el tono de su respuesta frente a las protestas que desde hace casi dos semanas sacuden al país, el fiscal general, Mohammad Movahedi Azad, advirtió que cualquier persona que participe, colabore o incluso ayude a las movilizaciones será considerada “enemigo de Dios”, una figura penal contemplada en la legislación iraní que puede castigarse con la pena de muerte.
La advertencia fue difundida por la televisión estatal iraní en un contexto de creciente represión, cierre informativo y despliegue de fuerzas de seguridad en distintas ciudades, las manifestaciones, que comenzaron como protestas puntuales, se han extendido de forma masiva y sostenida, desafiando de manera abierta a las autoridades políticas y religiosas del país persa.
