La tensión en Medio Oriente vuelve a escalar en un escenario marcado por decisiones políticas que podrían redefinir el curso del conflicto. Tras los ataques recientes de Israel y Estados Unidos contra objetivos vinculados al régimen iraní, el gobierno israelí se mantiene a la expectativa de una señal clave desde Washington: la autorización política del presidente Donald Trump para retomar operaciones militares de mayor escala.
Este nuevo capítulo se desarrolla en paralelo a un intento diplomático que, al menos en apariencia, busca contener la escalada. Funcionarios estadounidenses confirmaron que representantes de Israel y Líbano sostendrán una segunda ronda de conversaciones en la Casa Blanca, en un movimiento que refleja el doble carril —militar y diplomático— que domina actualmente la región.
