El conflicto en Medio Oriente sumó este miércoles un nuevo actor de peso. Francia decidió movilizar su portaaviones nuclear, el Charles de Gaulle, hacia el entorno del Mar Rojo y el Golfo de Omán, en una señal clara de que la crisis en el estrecho de Ormuz ha escalado a un nivel internacional.
El movimiento no es menor. Se trata de una de las principales plataformas militares europeas, capaz de operar en escenarios de alta intensidad. Su despliegue responde a la posibilidad de encabezar una operación multinacional orientada a proteger la navegación comercial en uno de los puntos más estratégicos del planeta.
El estrecho de Ormuz, controlado en gran medida por Irán, permanece bloqueado desde hace semanas, interrumpiendo el tránsito de una parte significativa del petróleo mundial. La presión económica derivada de esta situación ha encendido las alarmas en Europa y Asia, donde los precios de la energía comienzan a resentir el impacto.
