
La tensión entre Estados Unidos y Cuba volvió a escalar luego de que el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, reconociera públicamente que ve pocas posibilidades de alcanzar un acuerdo diplomático con el gobierno cubano, mientras la administración del presidente Donald Trump mantiene una estrategia de presión política, económica y militar sobre la isla.
Desde Florida, antes de emprender una gira internacional por Europa y Asia, Rubio aseguró que Washington mantiene abierta la puerta al diálogo, aunque dejó claro que no existe confianza en que el actual régimen cubano esté dispuesto a realizar cambios profundos.

