El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que su administración mantiene conversaciones con autoridades del gobierno cubano y dejó abierta la posibilidad de lo que describió como una “toma de control amistosa” de la isla. Las declaraciones fueron realizadas ante periodistas antes de salir de la Casa Blanca, en un mensaje que de inmediato elevó la tensión política en torno a la histórica relación entre Washington y La Habana.
Trump aseguró que el gobierno cubano atraviesa una situación económica crítica y que, en ese contexto, se han iniciado contactos con funcionarios estadounidenses. Según dijo, las conversaciones podrían desembocar en un entendimiento mayor que modifique el statu quo entre ambos países, tras décadas marcadas por el embargo, la desconfianza diplomática y los intentos fallidos de acercamiento.
El mandatario sostuvo que Cuba enfrenta severas limitaciones financieras y que esa coyuntura habría abierto la puerta al diálogo. Aunque no detalló los alcances formales de las negociaciones ni los canales diplomáticos utilizados, insistió en que existe comunicación directa y que el escenario podría derivar en un nuevo esquema de relación bilateral.
