En medio de la creciente incertidumbre energética provocada por las tensiones en Oriente Medio, Corea del Sur ha comenzado a redefinir su estrategia de abastecimiento de crudo, volteando hacia América Latina como una alternativa clave para garantizar su seguridad energética.
El gobierno surcoreano, altamente dependiente de las importaciones de petróleo, ha intensificado sus esfuerzos diplomáticos para diversificar sus proveedores. En ese contexto, estableció comunicación con autoridades de México, a quien considera un socio relevante por su capacidad productiva y su cercanía con mercados estratégicos. Durante el contacto, el canciller mexicano, Roberto Velasco Álvarez, fue interlocutor en una conversación en la que se planteó la posibilidad de fortalecer la cooperación energética entre ambas naciones.
