La industria siderúrgica mexicana ha entrado en una fase de vulnerabilidad extrema. Durante la toma de posesión de la nueva directiva de la Cámara Nacional de la Industria del Hierro y el Acero (Canacero), se advirtió que el sector opera actualmente a un nivel “crítico”, atrapado entre la sobreoferta desleal proveniente de Asia y las barreras comerciales impuestas por su principal socio en el norte.
Sergio de la Maza Jiménez, nuevo presidente de Canacero, reveló cifras alarmantes sobre la salud del sector, pues actualmente, la industria opera apenas al 55% de su capacidad instalada.
