Ante la inminente llegada de una tormenta invernal que impactará el sur de Estados Unidos y el norte de México, el Gobierno mexicano puso en marcha un plan preventivo para proteger el suministro eléctrico y reducir los riesgos asociados a posibles interrupciones en el abasto de gas natural, así como a una eventual volatilidad en los precios internacionales del energético.
Las autoridades federales anticiparon que el fenómeno meteorológico podría generar bajas temperaturas extremas, con efectos indirectos sobre la infraestructura energética en Estados Unidos, de donde México importa la mayor parte del gas natural que consume. Por ello, se decidió activar medidas estratégicas con el objetivo de garantizar la continuidad del servicio eléctrico en todo el país.
