Un diagnóstico que reencuadra a México no como país con problemas de seguridad, sino como nodo funcional de guerra híbrida; un territorio donde China, Rusia e Irán —de manera deliberada o aprovechando vacíos institucionales— utilizan el crimen organizado como instrumento de competencia geopolítica.
El documento elaborado y presentado por el Centro de Estudios por la Democracia con sede en Bulgaria, intitulado “Alianzas Ocultas”, donde México tiene un papel preponderante, estratégico y triste a la vez; es un documento devastador.
Mientras la Presidenta Claudia Sheinbaum habla de soberanía recuperada, de militarización exitosa y de una nueva política exterior autónoma, este análisis pinta un cuadro radicalmente distinto: México como entorno permisivo, como plataforma operativa de actores hostiles al orden liberal occidental.
