Por Karina A. Rocha Priego
Dicen que “en política” lo que menos encuentras “son amigos”, y parece que no puede haber nada peor que un político ingrato, y todavía más desfavorable, un “político que discrimina a su propio pueblo por su origen étnico”.
Atlacomulco, bastión en disputa
Y sí, así son las cosas en el municipio de Atlacomulco, ubicado al norte del Estado de México y, por décadas, un bastión meramente priista. Sin embargo, ante la muy adelantada carrera electoral que se viene dando en la entidad mexiquense, es que allá, no sólo arrancó una campaña política entre quienes se dicen “no aptos”, sino merecedores del poder de aquel baluarte, pues, dicen, el Partido Revolucionario Institucional quiere recuperar su territorio.
Recordemos que en el periodo comprendido entre 2022 y 2024 gobernó Marisol Arias Flores, priista de cepa que, al final, terminó perdiendo el poder a manos de Morena, como sucedió en muchos otros municipios del Estado de México.
Señalamientos de discriminación interna
Sin embargo, llama la atención el cómo pretende el PRI, con Marisol Arias y con el que se dice “su equipo” (supuesto), recuperar el poder, cuando esta discrimina a su propia gente, recordándole que Atlacomulco es una ¡comunidad mazahua!, y sólo en la cabecera municipal lo que menos hay son, precisamente, mazahuas, pero sí, está atiborrada de traidores, influyentes, hasta narcos, resultado del nepotismo heredado por décadas.
Los personajes en escena
Y aquí es donde entran tres personajes, no menos “patéticos”, empezando por el exdiputado federal Gustavo Cárdenas Monroy, quien pasó sin pena ni gloria por el Congreso Federal, y hoy, que quiere “resucitar”, se convierte “en garzón” de Cristina Ruiz, líder estatal del PRI, llevándole diariamente su cafecito caliente para “que lo tome en cuenta”.
Otro no menos patético es su sobrino, Héctor Cárdenas Martínez, excuarto regidor, en el gobierno de Marisol Arias, y posteriormente, presidente municipal por Ministerio de Ley (sólo un mes, mientras Arias Flores buscaba la reelección), y por último, Ulises Mercado Pérez, extitular del Organismo de Agua en la misma administración municipal.
Estos, queridos lectores, son los que amafiados, se han propuesto acabar con el PRI en el municipio de Atlacomulco, dándose a la tarea, no sólo de denostar a servidores públicos, profesionistas de carrera, reconocidos, pero, sobre todo, ¡indígenas de nacimiento y corazón!, que se merecen ser tomados en cuenta para gobernar el municipio, recordando que, nadie mejor que ellos conocen las necesidades ¡de su gente!, omitiendo “a los de sangre azul” de la cabecera municipal que se sienten, como dice Marisol Arias, ¡de alta estirpe y élite!
Red de intereses y vínculos familiares
Si bien es cierto que Gustavo Cárdenas Monroy es “amiguis” de Marisol Arias Flores y, por tanto, esta “comprometida” para impulsar al sobrino “incómodo”, Héctor Cárdenas Martínez rumbo a la alcaldía de Atlacomulco, no podemos dejar de mencionar que, esa “estirpe” que tanto presumen, se pierde con el otro sobrino no menos “incómodo” de Cardenas Monroy, como lo es Justo Mendoza Cárdenas (hoy Justo “N”), primo hermano de Héctor y ¡prófugo de la justicia!, derivado de la “Operación Enjambre” puesta en marcha en el Estado de México por Omar García Harfuch a quien, definitivamente, ¡no han podido sobornar!.
Ambición política sin límites
Pero ¿quieren saber hasta dónde llega la sed de cobrar del erario público atlacomulquense de Gustavo Cárdenas Monroy? Resulta que este, “si no es con Chana, es con Juana”, pues, por un lado, impulsa a Héctor Cárdenas por el PRI, y por otro, empuja a Sebastián Cárdenas (también su sobrino) por la misma alcaldía, pero ¡por Morena! ¿Así o más puercos?.
Señalamientos de corrupción en ODAPAS
Por otro lado, de dónde ¡se las dan de “gente bien”!, cuando el principal operador de Héctor Cárdenas y quien se “arrastra a sus pies”, es el tristemente célebre Ulises Mer-cado Pérez, extitular de ODAPAS Atlacomulco, y quien, comentan, carga infinidad de desvíos de recursos públicos provenientes del ODAPAS durante su gestión 2022-2024, y aunque este “se dice y siente inmune” toda vez que el OSFEM nunca le realizó una auditoría financiera -y todavía están a tiempo, antes de que les prescriba la falta-, no sin antes, el sujeto en cuestión, asegurar “que no hay pruebas”; sin embargo, posteriormente se demostrará lo dicho.
Y como una “embarradita” les podemos decir que este, en diciembre de 2024, tenía serios problemas con los trabajadores sindicalizados de ODAPAS, pues se negaba a pagar las prestaciones sindicales a que tienen derecho los empleados.
Perfil y cuestionamientos finales
Para finalizar por hoy, no puedo dejar de mencionar que, además de “inútil”, Héctor Cárdenas Martínez, primero, no puede demostrar su grado de estudios, al menos que sus “títulos” sean comprados en “La Universidad de Santo Domingo”, en la Ciudad de México. Segundo, que este es un “misógino en potencia” y que, con tal de obtener la candidatura, ha caído en violencia digital de género y política en contra de diversas funcionarias públicas y de aquellas que hoy, forman parte de “Alma Ciudadana”, asociación nueva, sin fines lucrativos, ¡legal al cien por ciento! y reconocida por comunidades en vulnerabilidad que dan todo su apoyo para que siga operando.
Rastrerismo político y olvido de las bases
En cuanto a Gustavo Cárdenas Monroy, este es un claro ejemplo del “rastrerismo político”, pues no sólo “se arrastra a los pies de Cristina Ruiz para hacerse ver”, sino que, además, le sigue el juego a pie juntillas a Marisol Arias, la señora de “la alta sociedad de Atlacomulco”, quien veja a la comunidad mazahua del municipio (o sea, a todos) y vive “el sueño guajiro de que el PRI renacerá”, olvidándosele que esos “indígenas mazahuas” son los que los han llevado al poder y a la abundancia económica.
